PARRANDAS
DE REMEDIOS

Es difícil creer que como hace casi dos siglos, todavía hoy una localidad entera se ponga en pie de “combate”, se divida imaginariamente y batalle con su vecino por la supremacía de su barrio.

Las tradiciones y una inmensa pasión, heredadas a través de generaciones entregadas en cuerpo y alma a mantener en alto el orgullo de sus bandos, se sostienen en la localidad villaclareña de Remedios, que celebran en Nochebuena la continuación de las fiestas populares más antiguas de Cuba, un fenómeno llamado Parrandas, que puede parecer extraño para quienes vienen de fuera y no aprecian el sentimiento de pertenencia que corre profundo en la sangre en los partidarios de San Salvador o de El Carmen.

Declaradas merecidamente Patrimonio Inmaterial de la Nación, estas festividades permanecen tan cercanas a la identidad de sus habitantes que no se concibe ya a Remedios sin sus parrandas, cuna de las demás manifestaciones de este tipo que se dan a lo largo de la zona.

Según la leyenda fue un sacerdote de la iglesia local, quien preocupado por la holgazanería de sus feligreses que preferían quedarse durmiendo a asistir a las misas de Aguinaldo, del 16 al 24 de diciembre según la costumbre católica, reunió a un grupo de muchachos para que a fuerza de gritos y toques de instrumentos, sacaran a los somnolientos vecinos de sus casas.